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#CangasdelNarcea #Degaña #Ibias
 

El bosque mágico

Nuestras raíces celtas y su simbología te guiarán por este bosque mágico. Usaremos la geometría, la astronomía, la historia y un poco de imaginación para sumergirte en ritos y símbolos ancestrales que te ayudarán a comprender nuestro paisaje, valorarlo y protegerlo.

Sabías que.... Los cronistas romanos, durante la invasión de los territorios astures, referían la presencia en nuestras tierras de un Bosque Sagrado. Estrabón geógrafo e historiador griego (64 A.J.C y 21-25 DJC) escribió "Según una antigua tradición había en las fronteras de la comarca un bosque sagrado, en el cual estaba prohibido trabajar con hierro. Solo cuando el rayo abría la tierra, era permitido recoger el oro puesto así al descubierto, como una dádiva de los dioses". Plinio el Viejo (23 - 79) escritor, científico, naturalista y militar "reuníanse en el bosque sagrado en épocas determinadas para celebrar los ritos desconocidos de una religión de la cual no ha conservado vestigio alguno la historia".

FICHA

Punto de salida: Zarréu/Cerredo

Duración: 22 min.

Distancia: 1,4 km (ida)

Tipo: travesía

Tránsito: todo el año

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1. Estás entrando en un lugar mágico. Cantera y Pena Fonchada

El bosque siempre ha sido lugar de comunicación entre naturaleza y hombres. El Campo de las Corradas sin duda es uno de estos lugares. Y la toponimia del lugar "Campo Sagrado" ya nos da una pista. El paisaje abre ante nosotros una ventana a la riqueza natural de Cerredo. Robles diversos, hayas, acebos, tejos, abedules... acompañan nuestro paseo silenciosos pero atentos a nuestros pasos. Pero como no hay entrada sin umbral, sirva este umbráculo de transición, justo en el lugar "Pena Fonchada" en que la arqueología ha esbozado la existencia de cuevas o abrigos, posiblemente relacionados con una actividad minera ancestral. Si miramos hacia arriba descubriremos uno de los cielos más limpios de Asturias y con menos contaminación lumínica, fruto tanto del emplazamiento, como de la altitud a la que nos encontramos, 1250m. A partir de aquí te invitamos a un recorrido por la simbología celta, que te guiará hasta el bosque de los tejos donde nace el río Ibias.

El protector del bosque: ¿cual de ellos eres?

2. El árbol de la vida.

Representa la conexión de sus ramas, que tocaban el cielo, con sus raíces, que descendían al mundo de los muertos. Es decir, la conjunción de la vida material y la espiritual. Cada árbol poseía un significado distinto.

3. Espiral.

Elementos sin principio ni fin, representan la vida eterna y se liga al eterno renacer del sol.

4. Planisferio

Es conocido desde siempre el interés de los grupos humanos organizados por el conocimiento del cielo y su sentido simbólico. Y el pueblo celta no era una excepción en este sentido, en el valle más alto de Asturias, donde los cielos se caracterizan por una limpieza extraordinaria.

Traemos aquí un planisferio moderno que servirá al curioso para iniciarse y al iniciado para situarse. Este elemento se sitúa orientado al Norte, coincidiendo con la visualización de la Estrella Polar (que coincide para su localización relativa con el centro de giro del disco). Aunque su posición oscila levemente según la época del año, ese movimiento es despreciable para el uso que le damos aquí.

A continuación hay que girar el disco exterior hasta hacer coincidir el día del año con la hora a la que se está observando el cielo. Lógicamente, el rango de hora está limitado a las que permiten la visión nocturna en algún momento del año. En este momento y ayudándonos de la posición de los puntos cardinales y de la Estrella Polar, podemos situar relativamente los elementos recogidos.

5. Wuivre

Simboliza la fuerza del elemento tierra, por lo que no debe ser tocado por el agua y otorga amor y poder al que lo porta.

6. Nudo Perenne

Representa la unión eterna, la imposibilidad de deshacer el lazo del amor más allá del tiempo y el espacio. En las bodas celtas se intercambian este símbolo en seña de su amor.

7. El Tejo

Árbol poderoso y longevo, protector y guardián del tiempo, ocupa el tejo el trono de la naturaleza asturiana.

Los arroyos que fluyen a ambos lados del tejo, nacidos de las nieves, manantiales y lagunas glaciares conforman y dan cuerpo al nacimiento del río Ibias. Continuando el camino accedemos al bosque de tejos de mayor edad. El camino se endurece como si fuesen premio al esfuerzo realizado.

Abrazar al rey del bosque es un momento mágico y de encuentro con nuestra naturaleza primitiva.